El voto no se vende, el voto se defiende “No más política de compra, sí a la política de conciencia”
Soy María Bolívar, madre de Luciano y Victoria. Y como madre, como mujer y como ciudadana del Atlántico, no puedo aceptar que el futuro de nuestros hijos siga decidiéndose con billetes doblados en una esquina.
La compra de votos no es solo un delito, es una herida abierta en el corazón de nuestra democracia.
Cada voto vendido es un aula que no se construye, una cita médica que se niega, un empleo que nunca llega.
En el Atlántico, durante años, la política se ha manchado con el dinero, con el miedo y con el olvido. Nos acostumbraron a creer que el voto tiene precio, cuando en realidad el voto tiene poder. Nos han hecho creer que el voto vale lo que te dan por él, pero el voto vale lo que tú sueñas con él.
Vale la posibilidad de cambiar la historia de tu barrio, de tu familia, de tu país.
Cada vez que miro a mis dos hijos, entiendo que no puedo quedarme callada ante lo que destruye el futuro de nuestros niños: la corrupción y la compra de votos.
Cada vez que alguien vende su voto, no solo se vende una decisión, se vende también la oportunidad de tener mejores escuelas, salud, empleo y dignidad.
Mi compromiso es con una política limpia, nueva e íntegra.
Una política que no compre conciencias, sino que construya confianza.
Que no reparta dinero, sino oportunidades.
Que no repita los mismos vicios de siempre, sino que abra caminos para una nueva generación de líderes honestos.
Por eso esta campaña no entrega dinero, entrega esperanza. No promete favores, promete trabajo. Y no busca votos por interés, sino por convicción.
Hoy te invito a que juntos defendamos lo más valioso que tenemos:
Nuestra voz, nuestro voto y nuestro futuro.
Porque el cambio verdadero no se compra...
Se construye con dignidad.
Hoy te invito a elegir con conciencia, a votar sin miedo y a demostrar que el Atlántico no se vende, el Atlántico se respeta.
El cambio no llega con dinero..